






|   > Andalucía sólo tiene 1.223 plazas de alojamiento para más de 3.000 'sin techo' |
Cada noche entre tres mil y cinco mil personas en la comunidad andaluza, según Cáritas, tienen que buscar un refugio improvisado donde dormir. Según una encuesta del INE, existen 38 centros de alojamientos para las personas 'sin techo' en las ciudades entre 100.000 y 500.000 habitantes. En la mayoría de los casos, estos centros están gestionados por entidades con fines no lucrativos y cuya fuente de financiación principal suele ser, en un 60 por ciento de los casos, la administración pública. Estos centros responden a diferentes tipologías como albergues municipales, centros de acogida y orientación, comedores, roperos o pisos. La encuesta revela que la ocupación media de los mismos se sitúa en torno al 80 por ciento, siendo el invierno y el verano las épocas en las que albergan a mayor número de personas. En estos centros sólo se puede permanecer una media de cuatro días y los horarios son muy estrictos. Esta es una de las razones por la que la población sin hogar sea itinerante y su número cambie constantemente. También es una de las causas añadidas por las que el colectivo tiene dificultades para conseguir un empleo estable. Juan Carlos García, coordinador del Área de Inclusión Social de Cáritas de Sevilla , cree que 'pese a los esfuerzos de muchas instituciones existe una clara deficiencia de plazas'. 'Es muy necesaria la creación de centros específicos para situaciones de emergencia, ya que en ocasiones los albergues municipales se utilizan como refugio de mujeres víctimas de malos tratos o de familias en peligro y estos centros no deberían dedicarse a eso', apuntó. Los sin hogar constituyen un grupo muy heterogéneo y cambiante. El informe de 2006 del Defensor del Pueblo andaluz 'Vivir en la calle' revela que, en su mayoría, estas personas suelen ser varones de edades comprendidas entre los 36 y los 55 años, solteros y españoles. El INE afirma que los grupos mayoritarios son los de los inmigrantes (47 por ciento de los casos), mujeres (23 por ciento), personas con dependencia al alcohol u otras drogas (36 por ciento) y ex reclusos (12 por ciento). A estos colectivos se suman ahora los de rumanos de etnia gitana, como hemos visto esta semana en Sevilla. Según Jorge López, presidente de la asociación ciudadana Sine Domus, un gran número de personas que viven en la calle 'tienen problemas de salud mental y en algunos casos, presentan una patología dual, cuando a los problemas mentales se une el alcoholismo'. A su juicio, 'son personas que viven situaciones de desarraigo social y desamparo legal'. No obstante, este perfil está modificándose en los últimos años. El coordinador del Área de Inclusión Social de Cáritas Sevilla, afirma que 'cada vez hay más gente en la calle y sobre todo, más inmigrantes. Por ejemplo, en Sevilla hay un ascenso de población rumana'. Además, se está produciendo una disminución de la media de edad de estas personas . Por otro lado, se observa una creciente feminización. El 'sin horarismo', como comienzan a llamarlo los especialistas, cada vez más se vincula a problemas relacionados con el acceso a la vivienda. El responsable de Sine Domus recalca que 'no hay que mezclar los diferentes casos. Por ejemplo, respecto a la vivienda, sí es cierto que la especulación urbanística está haciendo que las personas mayores tengan que abandonar sus casas, o en los casos en los que tengan familia y la pensión no les llegue, y se vean abocados a vivir en las calles'. Por su parte, el portavoz de Cáritas agrega que 'la cuestión de la vivienda es la punta del iceberg, pero normalmente son personas con muchos problemas en el seno familiar'. Ambos coinciden en que el problema fundamental a la hora de abordar este tema es 'la falta de coordinación de las administraciones'. No obstante, Juan Carlos García cree que 'cada vez se realizan más esfuerzos por coordinar a todas las partes implicadas. Por ejemplo en provincias como Cádiz o Sevilla existen herramientas de coordinación entre la administración local y autonómica como por ejemplo, la mesa 'sin hogar', y me consta que se están iniciando estos esfuerzos de coordinación en provincias como Huelva'. Los recursos para las personas sin hogar varían en función de las provincias. En Almería existe un albergue municipal con 60 plazas. Según el informe del Defensor del Pueblo andaluz, en la mayoría de las ocasiones se encuentra colapsado. En él se prestan los servicios básicos de alojamiento, manutención e higiene. Durante el año 2005 pasaron por este centro unas 1.700 personas. En la provincia existen otros dispositivos como el comedor gestionado por la Cruz Roja en El Ejido con capacidad para treinta personas. En Cádiz destaca el trabajo de la asociación Siloé, de Jerez de la Frontera, subvencionada en un 50 por ciento por la Administración. Cádiz es una de las provincias donde existen mayores recursos en este campo. Una de las peculiaridades de los centros de Jaén, Almería y Huelva es que a los centros de acogida para los 'sin techo' se unen los numerosos albergues para temporeros. En la localidad de Cartaya, por ejemplo, existe un centro con capacidad para 500 personas que llega a su plena ocupación en la época de la fresa. Málaga es la provincia que cuenta con mayor movimiento de personas sin hogar. Cáritas ha contabilizado que en lo que va de año han pasado por sus centros malagueños unas 5.000 personas. Se calcula que en la ciudad hay unas 400 personas que viven en la calle. En el caso de Córdoba, sólo existe un albergue municipal, gestionado por la Iglesia Católica. Sevilla es, según el informe del Defensor del Pueblo andaluz, la provincia que presenta mayores deficiencias en materia de alojamiento para 'sin techo'. Sólo cuenta con un albergue municipal con 37 plazas gestionado por una entidad privada. Según el responsable de Sine Domus, 'habría que evitar que este tipo de centros se gestionaran subsidiariamente para lograr una mejor gestión de los albergues'. Granada es una de las pocas capitales andaluzas con un centro de reinserción social gestionado por el Ayuntamiento. El coordinador del Área de Inclusión Social de Cáritas Sevilla, cree que 'no sólo hacen falta plazas de centros de corta estancia, sino también es necesario la creación de centros de reinserción social'. Las carencias fundamentales que se señalan en el Informe del Defensor derivan también del retraso de las subvenciones de las administraciones. El informe señala que hay que diferenciar entre los recursos existentes para las personas 'sin techo' y los recursos para otros grupos de personas necesitadas, como las mujeres maltratadas, los inmigrantes o los enfermos mentales. |







